La web Eurekalert publica dos estudios realizados por investigadores españoles y neerlandeses sobre la producción de bioetanol a partir de biomasa excedente de la producción de cáscara de lino y de mostaza etíope, «una planta de flores amarillas que inunda los campos en primavera». Ambos estudios, publicados en la revista Renewable and Sustainable Energy Reviews, analizan la carga ambiental asociada a las diferentes fases del proceso: la recolección de lino o mostaza etíope; la producción de etanol [por hidrólisis enzimática seguida de fermentación y destilación]; la mezcla del etanol con gasolina [en diversas proporciones]; y la utilización del producto o sus mezclas en automóviles.
Los resultados de ambos estudios demuestran que «el consumo de combustibles a base de etanol puede contribuir a paliar el cambio climático mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, estos combustibles también favorecen la acidificación, la eutrofización, la formación de oxidantes fotoquímicos y la toxicidad (para las personas y para el medio ambiente)». Según los investigadores, los efectos negativos podrían reducirse utilizando cultivos de alto rendimiento, optimizando la actividad agraria y utilizando mejor los fertilizantes.